viernes, 30 de abril de 2010

Mi incultura económica


En Grecia se recupera el mercado financiero gracias a que el gobierno ha anunciado recortes salariales y subidas de impuestos que han llevado a la población a las huelgas y las batallas campales.

En Catalunya la señora Mar Serna, Consellera de Treball, dice que la crisis está perdiendo mucha fuerza porque, después de dos años de destruirse empleo indiscriminadamente, este mes se ha destruido menos.

Mientras tanto el Banco de Santander y Caja Madrid anuncian unos magníficos resultados (para sus intereses, claro) y se atreven a dar instrucciones al ejecutivo español sobre cómo deben gobernar el estado.

Yo no tengo ni idea de economía y, si alguna vez creí tenerla, todos estos hechos me demuestran que no es así. No entiendo que la economía de un país pueda ir mejor como peor vaya la de su ciudadanía, no entiendo que alguien desde una conselleria pueda entender que una crisis pierde fuerza cuando la tasa de desempleo supera el 20% y no entiendo que quienes son considerados expertos achaquen todo ello a un sistema financiero que se está forrando a costa de la desdicha ajena.

Seguramente sonará chavista (de Hugo) y moralista (de Evo), pero ante situaciones así a uno le entran ganas de que llegue alguien con las narices lo suficientemente hinchadas y nacionalice las entidades financieras. Seguramente lo digo porque no tengo ni idea de economía y porque por eso no entiendo cómo podemos tolerar que los únicos que obtengan beneficio en una sociedad sean, justamente, los únicos que no le aportan ningún valor añadido y que, en el fondo, lo único que hacen es jugar con el dinero de los demás.

jueves, 29 de abril de 2010

Gitaneo en Badalona


La etnia gitana es ya tan nuestra que hasta la Real Academia de la Lengua Española le ha dedicado un verbo: gitanear. Lo define, en segunda acepción, como tratar de engañar en las compras y ventas.

En Badalona el Sr. Xavier García Albiol, concejal y candidato a alcalde por el Partido Popular, declara abiertamente, con la finalidad de "abordar los problemas de frente", que en su ciudad se han instalado gitanos rumanos con la intención de delinquir. Lo declara y lo plasma en un folleto electoral.

Al día siguiente Alicia Sánchez Camacho, que estaba repartiendo el folleto en cuestión, parece desentenderse de él, lo achaca al partido en Badalona pero, aunque pide disculpas si alguien se ha sentido ofendido, no emprende ninguna acción contra García Albiol.

Yo no sé qué porcentaje de culpa de la inseguridad que pueda existir en Badalona corresponde al colectivo gitano de origen rumano. Sí que me hago una idea de qué porcentaje de culpa tiene el PP de que exista una percepción sobredimensionada de esa inseguridad y, especialmente, de que se señale como culpable a dicho colectivo.

Lo más triste e irónico del tema es que todo ello sea con el único objetivo de engañar a una población para obtener, al menor precio posible, una cantidad más o menos considerable de votos. Vaya, que en gran medida, lo que el señor García Albiol hace en Badalona podría tener fácilmente un nombre: gitanear.

miércoles, 28 de abril de 2010

Especies protegidas


María Emilia Casas Baamonde es el nombre de la presidenta de ese Tribunal Constitucional que, en más de tres años, no ha sido capaz de pronunciarse sobre la constitucionalidad del Estatut d'Autonomia de Catalunya.

Por si alguien ignoraba este dato, el otro día decidió salir a la palestra para defender, se supone, al órgano que preside argumentando que, si bien cabe la crítica razonable y razonada, no se debe tolerar la interesada e irracional y que el estado de derecho requiere el respeto hacia las instituciones que lo defienden.

Ignoro si existe lo razonable como concepto jurídico pero, desde mi punto de vista, criticar que no se haya sido capaz de cumplir con una misión (la única) que se tiene encomendad en más de tres años es sobradamente razonable. Creo también que la gran mayoría de las críticas que he oído al respecto lo son, no hacia un órgano, sinó hacia una composición que se ha demostrado ineficiente.

Afortunadamente, de ser inconstitucional alguno de los artículos del documento en cuestión, se ha demostrado en sus tres años largos de vida que lo será desde un aspecto conceptual, pero que no viola ningún derecho fundamental de la ciudadanía ni de Catalunya ni del resto del estado. De lo contrario, esa ineficiencia que ronda la inoperancia del tribunal constitucional estaría causando daños de difícil reparación que pondrían en duda el papel del órgano.

Me resulta curioso que cuando alguien se querella contra Garzón, a nadie se le ocurre decir que la Audiencia Nacional ha cometido algún tipo de falta por sus supuestas irregularidades. Por el contrario, cuando se critica al juez que instruye su caso o se pide que se renueve el Tribunal Constitucional, se defienden denunciando ataques hacia los pilares básicos de nuestra democracia.

Tal vez convenga, pues, recordar de vez en cuando los nombres y apellidos de quienes ostentan determinados cargos, ni que sea para permitirles lo mínimo posible que, a modo de camaleones, se mimeticen con el órgano al que pertenecen y se declaren especie protegida.

martes, 27 de abril de 2010

La hijab de la discordia


Una niña de Pozuelo de Alarcón ha tenido que cambiar de instituto por no renunciar a usar la Hijab. Creo que esta frase es el resumen de lo que ha acontecido. El análisis, seguramente, varía según quien lo haga.

Habrá quien defenderá que un padre, seguramente islamista radical, ha intentado imponernos, como tantas otras veces últimamente, una cultura que no nos es propia y que un instituto ha tenido que batallar contra viento y marea, a pesar de la campaña mediática de descrédito que se ha instrumentado desde algunos sectores izquierdistas, para defender a nuestros jóvenes de tal invasión cultural.

También habrá quien interpretará que el centro se ha limitado a aplicar su reglamento interno y que en un estado de derecho hay que respetar las normas, emanen de donde emanen y nos gusten o no.

Por último, alguien pensará que Pozuelo de Alarcón es un reducto de chenofobia y racismo que hace todo lo posible por oprimir a una pobre niña por el simple hecho de profesar otra religión.

Yo, lo que sé, es que una adolescente ha tenido que cambiar de instituto porque no ha renunciado a usar la Hijab y eso no es bueno.

No sé si el padre ha tenido nada que ver en el asunto, porque no ha trascendido. Si sé que las amigas de la chica se solidarizaron con ella, por lo que me extraña que lo estuviese viviendo como una imposición paterna. Me cuesta creer que un reglamento interno de instituto tenga como objetivo prohibir las gorras o las pamelas, así que me inclino a pensar que el objeto de una norma que prohibe llevar el pelo cubierto es marcadamente el de evitar un símbolo religioso que tendemos a considerar impuesto.

La verdad es que la mayoría de los ritos religiosos que se producen durante la infancia y la adolescencia son, de algún modo, impuestos. No se imponen por la fuerza, pero sí aprovechando la falta de edad y de elementos de juicio suficientes para tomar una decisión.

A mí nadie me preguntó si quería hacer la comunión y lucí durante bastante tiempo la correspondiente medallita y hasta un anillo. Nadie me obligó a hacerlo, pero sí se me impuso su uso culturalmente. Tal vez a la niña de Pozuelo le pase algo parecido, sólo que su hijab está prohibida y mi medallita no.

No sé, pero me pregunto si ese instituto no hará una excepción si un día alguien entre su alumnado sufre un cáncer cuyo tratamiento le deje sin cabellera. No sé si alguna vez tendrán un director calvo que desee lucir peluca (que también cubre la cabeza, ¿no?). Tal vez entonces esa norma se revisará y quizás, igual que ahora, el instituto de al lado correrá también a revisarla.

lunes, 26 de abril de 2010

Entre la cancha y el despacho


Hay gestas que, por cotidianas, parecen menores. Que el Bàsquet Manresa S.A.E., actualmente Suzuki, haya conseguido un año más mantenerse en la segunda competición mundial del baloncesto es, especialmente este año, comparable con un título continental para según que otro club aunque, por múltiples razones, no reciba el mismo trato mediático.

Se apuntaba una temporada difícil, sin patrocinador principal confirmado, con más de medio equipo desmembrado por los fichajes de clubs más potentes y saliendo de un año en el que, a modo de estudiantes de instituto que pretenden financiarse el viaje de fin de estudios, se tuvo que recurrir a la venta de camisetas para garantizar la subsistencia de la entidad.

No continuó mucho mejor. Finalmente el primer equipo tuvo que llevar el nombre de uno de los copatrocinadores sin que diese más dinero del que daba y, en lo deportivo, se sucedieron las lesiones de los que deberían haber sido los referentes del equipo.

Al final, sin embargo, se ha garantizado la permanencia matemática a tres jornadas del final, se ha fichado a una nueva empresa colaboradora que huele a espónsor y, aunque sin alegrías, no se han oído más llamadas desesperadas para colaborar a sacar a flote económicamente al equipo. Y todo ello no en un año cualquiera, sinó en el de la gran crisis económica.

Creo que, llegados a este punto, es de justicia felicitar, a parte de a todo el equipo de técnicos y jugadores, a ese otro equipo que ha sido criticado con tanta frecuencia cuando las cosas no han ido todo lo bien que se esperaba o cuando se auguraban peor de lo que han ido. Me refiero a ese equipo que no juega en la cancha, sinó en los despachos y que ha tenido mucho que ver en poder confeccionar un equipo, reemplazar lesionados y todo ello haciendo cuadrar, ni que sea mínimamente, los números.

No se ha vuelto a ganar aquella liga que siempre recordaremos y que hay quienes siempre reprocharán, pero el Manresa ha vuelto a cosechar un éxito: el de seguir siendo la ciudad más pequeña entre las más grandes. Se ha demostrado una vez más que con menos de esas discutibles ayudas institucionales que cualquier otro equipo del universo ACB también se puede subsistir. Un gran éxito, sin duda, que ha fructificado en la cancha, pero que se ha gestado en el despacho. Así que, por muchos años: SOM-HI MANRESA!

domingo, 25 de abril de 2010

Gracias, pero no


Pues eso, que yo agradezco la invitación de Manresa decideix a participar en la consulta popular del 25 de abril en mi ciudad, pero no votaré. No es que el tema me parezca improcedente o intrascendente, pero es que no han conseguido cautivarme con el método.

La cuestión es, en primer lugar, que no es cierto que se decida nada. Creo que un título tipo Manresa (o Catalunya) opina, podría haberme motivado más. De hecho, cuando oigo comentarios del tipo: "tienes que ir a votar para que no decidan por ti" o "es que no puede ser que nuestro futuro se decida en Madrid", creo tener la impresión de que mucha gente de la que sí que participará no ha entendido todavía que el resultado no supone ningún tipo de compromiso para nadie.

Tampoco ha levantado mi ánimo a la participación el hecho de que, por más que se insista en que la idea es que se participe para posicionarse tanto a favor como en contra de la independencia de Catalunya, la totalidad de actos y festejos que han rodeado a la votación, han ido en la dirección del sí. En el fondo la sensación (y creo que no solo eso) ha sido la de que se ha invitado a quienes quieran la independencia aunque, para guardar la corrección política, sin excluir a quienes no.

Por último, la pregunta: ¿Está de acuerdo en que la nación catalana se convierta en un estado de derecho, independiente, democrático y social, integrado en la Unión Europea? Hombre, así de entrada, me parece tendenciosa. Me lo parece porque está despreciando la posibilidad de que haya gente que no identifique a Catalunya con la nación catalana, porque da por sentado que la Unión Europea aceptará al nuevo socio y porque no da más opciones, como la de un estado libremente federado a una federación española. Tal vez esta última opción recibiría más apoyo que la que se plantea...

Así las cosas, considero que la consulta es un magnífico ejercicio democrático que permitirá, más o menos, saber cuanta gente está por la labor de trabajar activamente por la independencia de Catalunya. Seguiremos sin saber, sin embargo, cuánta gente está dispuesta a oponerse a ella, cuánta prefiere trabajar por otros proyectos más o menos soberanistas y a cuánta le es indiferente mientras llegue a fin de mes.

sábado, 24 de abril de 2010

Sardanas y castañuelas


Me resulta difícil describir la sensación que me han generado las imágenes de la inauguración de la feria de abril de Barcelona por el 3/24, en las que un grupo de bailaoras, con su traje de faralaes, acompañaban el "baixant per la Font del Gat" al ritmo de los palillos.

En buena parte debe ser a causa de mi falta de apego a la mayoría de los folclores. De hecho, en mi condición de catalán hijo de archidonés y brenera, he mostrado siempre la misma indiferencia hacia las sevillanas o el flamenco que hacia las sardanas o el "ball de bastons". Seguramente, quienes sean más amantes de ese tipo de espectáculos, puedan juzgarlo con más criterio que yo.

Pero yo no intento hacer un juicio artístico, sinó describir una sensación. La escena me ha sonado a aquellos intentos forzados de demostrar una integración que, creo yo, al cabo de 70 años debería estar fuera de toda duda. No sé si a nadie se le ha ocurrido nunca tocar el "algo se muere en el alma" con una gralla, pero no creo que sonase bien.

Sí, seguramente hay quien piense que existe el flamenco Rock o Jazz y la música celta con guitarras eléctricas, pero a nadie hasta el momento se el ha ocurrido componer flamenco celta, que yo sepa. Tal vez sea que se puede modernizar la música folclórica pero que lo de mezclarla es un poco complicado. Para el año que viene propongo, en todo caso, que alguien cante sevillanas en catalán, que seguramente me sonará menos extraño.
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