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jueves, 5 de mayo de 2011

Ellos no son así

Obama dice que no van a publicar ninguna foto de Osama muerto porque ellos no son de los que tratan el cadáver de una persona con un tiro en la cabeza como un trofeo. Debe ser cierto. Ellos son de otro tipo. Concretamente del tipo de los que primero disparan y después preguntan. O quizás de los que son acusación, juez y  verdugo a la vez.

No seré yo quien actúe de abogado defensor de Bin Laden, pero tal vez haya que tener en cuenta que el respeto a los derechos fundamentales, incluso los de los criminales más repudiables, estén no sólo para exigirlos a los demás, sino también para cumplirlos. Especialmente, digo yo, si eres premio nobel de la paz.

sábado, 30 de abril de 2011

Excentricidades yankies

Que el presidente del país más poderoso del mundo tenga que enseñar dos partidas de nacimiento, una abreviada que fue insuficiente y una literal, porque a un magnate que amenaza con meterse en política pero se entretiene en la prensa amarilla insinúe que no nació en EEUU, me parece un error y una ridiculez.

Es un error de la Casa Blanca porque, tal como ya ha anunciado el ricachón, ahora tendrá que enseñar sus certificados de estudios y quien sabe si no tendrá que hacer lo mismo con su permiso de conducir o la factura de los calzoncillos.

Es una ridiculez porque si alguien tuviese verdaderas sospechas de que se ha hecho trampa en la carrera presidencial, acudiría a los tribunales. El resto es hacer un show al más puro estilo americano para distraer al pueblo en un momento en el que, más o menos como ha dicho Obama, no es muy conveniente que se distraiga nadie, por lo menos en lo que a los poderes políticos y económicos se refiere.

Pero lo que me parece una excentricidad es que la leyes de EEUU reserven la posibilidad de ostentar la presidencia a quienes hayan nacido en territorio de la unión. O lo he entendido yo mal o no se dudaba de que Obama fuese estadounidense, sino de que hubiese nacido en América porque, por lo visto, en ese caso no tendría derecho a presentarse a las elecciones.

Osea que, si alguna futura madre norteamericana sueña con que su criatura algún día ocupe el despacho oval, mejor que se olvide de hacer viajes al extranjero a partir del sexto mes de embarazo, no vaya a ser que por aquellas cosas de la vida el certificado de nacimiento lo tengan que expedir desde un hospital mejicano (por ejemplo) y eso trunque su carrera congénitamente.

Me resulta muy extraño que un país que pone tanto ahínco en acaparar los mayores talentos de todo el mundo en lo científico, se permita la posibilidad de perder personas brillantes en lo político no ya por su nacionalidad, sino por su lugar de nacimiento. Quizás sea signo de que la constitución de los Estados Unidos empieza a necesitar alguna más de sus famosas enmiendas o tal vez se trate tan sólo de una de aquellas excentricidades yankies que les hacen ser quien son.

martes, 30 de noviembre de 2010

Lo que Wikileaks (aún) no sabe

Parece que Wikileaks está dispuesta a airear cualquier asunto más o menos escabroso que en lo bélico o lo diplomático se relacione con la administración de Estados Unidos. Yo, evidentemente, no tengo acceso a fuentes de información privilegiadas que me permitan dar datos sobre lo que hacen o dejan de hacer la CIA, el Pentágono o cualquier otro organismo similar, pero como he sido tan bombardeado por la ficción Hollywoodiense como cualquier otro occidentalito que se precie, voy a permitirme elucubrar con lo que, tal vez, algún día veremos publicado en la web en cuestión.

A Estados Unidos le preocupa tanto la galopante preponderancia económica de China que Obama se dedicó a hacer una gira por Asia en busca de alianzas que les permitiesen hacerles un poco menos fáciles las cosas a los del sol naciente. El catorce de noviembre acababa de visitar India, Indonesia, Corea del Sur y Japón.

No llegó a diez días lo que tardó Corea del Norte en bombardear (según ellos en respuesta a sus vecinos de abajo) una isla en la del Sur, lo que todo el mundo ha calificado de una provocación militar que puede reabrir el conflicto latente entre las dos Coreas, aquella guerra que nunca acabó y que está bajo los extraños efectos de un armisticio desde 1953. Evidentemente, China y Japón no pueden quedarse al margen del conflicto y los propios EEUU ya están haciendo maniobras por aquellos lares por si las moscas.

Insisto en que, seguramente, lo que insinúo no es más que el efecto de mi mentalidad cinematográfica pero, si no fuese porque quien preside los USA es una persona recta e íntegra como Obama, me atrevería a sospechar que no es ajeno a esa escalada bélica y que el objetivo no es otro que generarle tensiones suficientes a los chinos como para que bajen la guardia en lo económico.

Si nada de esto se confirma jamás, quedará como una nueva ida de la olla de un opinador aficionado, pero si algún día Wikileaks publica escandalosos documentos que revelen que fue así, yo siempre podré presumir de haber sido el primero en anunciarlo.

martes, 7 de septiembre de 2010

Ironías de la vida... y de la economía


Después de que los estados europeos renunciasen a ello por el miedo al crecimiento de la deuda pública, Barack Obama decide que la receta para capear el temporal de la crisis económica consiste en la inversión pública, especialmente en infraestructuras. Ello después de haber aprobado medidas de control del sistema financiero y haber puesto la primera piedra para un sistema sanitario público y justo cuando Francia está en huelga para defender su derecho a la jubilación, España la tiene convocada y Portugal y Grecia ya llevan unas cuantas.

Supongo que nos encontraremos en mitad del Atlántico pero, ironías de la vida, mientras EEUU elige europeizarse para salir de la crisis, en Europa copiamos las recetas neoliberales que se han impuesto históricamente en el coloso americano y que el mismo Obama aconsejó al Sr. Rodríguez hace unos meses.

Algún día sabremos cómo acaba esto, pero nunca cómo habría ido si se hubiesen tomado otras decisiones. Es una lástima, porque nadie podrá reconocer que quienes apostábamos por jugar a la economía de las personas por encima de la de las finanzas teníamos razón.

lunes, 3 de mayo de 2010

La factura interminable


Dice Obama que British Petroleum pagará la factura que se derive del vertido de crudo que se está produciendo en una de sus prospecciones en aguas del Golfo de Méjico.

Me gustaría saber a qué factura se refiere Barak porque, aunque parezca mentira, creo que hay cosas bastante difíciles de reparar por muchos dólares que se posea. Seguramente se podrán pagar los barcos fletados, los kilómetros de barreras o, incluso, los días sin pesca de las embarcaciones.

Todo eso es un precio económico y, como ya se demostró en Galicia, se puede revertir fácilmente sobretodo si, como en este caso, hay una potente petrolera detrás decidida a tapar con dinero los perjuicios ocasionados a cambio de salvar su nombre. Pero, ¿y el precio ecológico? ¿quién asumirá esa factura?

Seguramente hay expertos titulados en importantes universidades que se consideran capaces de convertir también en papel-moneda el daño producido sobre los ecosistemas pero, para mí, eso no es más que alargar la mencionada factura. Mientras mantengamos la idea de que el dinero lo repara todo, no dispondremos de una conciencia que nos permita evitar futuros desastres.

lunes, 29 de marzo de 2010

El valor de los símbolos


El cementerio estadounidense de Normandía es, tal como reza su tríptico informativo, uno de los 14 cementerios militares permanentes de la Segunda Guerra Mundial en territorios no americanos. Está construido en unos terrenos cuyo uso fue cedido a perpetuidad por el gobierno francés al de EEUU de manera gratuita y libre de impuestos al lado de la Playa de Omaha, la que más víctimas aliadas albergó en el desembarco de Normandía.

cuenta con ni más ni menos que 9387 lápidas, de las cuales 9238 son cruces latinas y 149 estrellas de David. Supongo que entre las tropas americanas no debía contarse ningún musulmán. Además dispone de un centro de visitantes que instruye sobre el día D, un monumento, dos estatuas simbólicas y un memorial.

Tengo mis serias dudas de que con el ajetreo de lo que fue el desembarco y días posteriores, se tenga la certeza de que los restos que ocupan el espacio bajo las lápidas correspondan en la totalidad de casos con los nombres en ellas inscritos, pero estoy convencido de que eso, en todo caso, poco importa hoy en día.

66 años después de la batalla pocos supervivientes de la masacre cruzarán aún el charco para visitar a sus camaradas caídos, serán escasos los hijos que, habiendo tenido tiempo de ser engendrados, aún atraviesen el Atlántico para rendir culto a sus progenitores y, en todo caso, algún nieto lo haga más como programa turístico que como otra cosa.

En todo caso, lo que sí que sigue vivo es el símbolo. Un símbolo de la barbarie de la guerra que parece tener poco valor, si tenemos en cuenta cómo siguen repitiéndose hoy en día. Un símbolo del agradecimiento francés hacia el estado que les salvó de la opresión. Pero también un símbolo del momento en que Estados Unidos empezó a convertirse en un pueblo dominador que necesita buscar frentes más allá de sus confines.

miércoles, 24 de marzo de 2010

El gran sueño americano


Algún día tendré que decidirme a cruzar el charco para intentar entender a una sociedad que no conozco pero que no me seduce. Me cuesta entender que un país que se fundó en gran parte a partir de las personas más desfavorecidas de Europa, que se vieron en la obligación de aventurarse en un mundo inhóspito para subsistir, no haya reconocido hasta esta semana un derecho tan fundamental como el de la salud para su ciudadanía más desprotegida.

Aunque dicen que nunca es tarde si la dicha es buena, debe ser que no lo es tanto cuando, según las encuestas, un 55% de la población aún no entiende qué necesidad hay de garantizar el derecho a la sanidad pública en Estados Unidos. Más de doscientos años después de su independencia, la América del Norte parece estar más cerca del lejano oeste que del viejo continente y parece ser que la mayoría de su gente se apunta a la ley, sinó del más rápido, si del más rico.

No sé cuál fue el sueño ese que perseguían las generaciones pretéritas en aquellos territorios recién colonizados. Seguro que las vicisitudes que tuvieron que soportar hasta hacerse un sitio en la tierra que veneraban de los Sioux y los Apaches fueron grandes, pero seguramente que si alguno de aquellos vaqueros de la época levantara la cabeza pensaría que a estas alturas, quienes están haciendo el indio no han llevado nunca plumas.
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