Mostrando entradas con la etiqueta jubilación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta jubilación. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de marzo de 2011

Me C(i)Uesta comprender

Me alegro por las 2000 personas que antes de mi próximo cumpleaños habrán conseguido jubilarse a los 60 años con incentivo incluido, aunque no lo entiendo.

Me cuesta comprender que quienes defendían hace cuatro días que había que alargar la edad media de jubilación real en España hasta los 65 años, ahora apuesten por anticipar la del personal a su servicio.

Me cuesta comprender que eso se entienda como un ahorro para los presupuestos públicos sólo porque una parte de lo que percibirán esas personas deje de salir del presupuesto de la Generalitat para imputarse al de la Seguridad Social a la que, además, no aportarán nada.

Y me cuesta comprender que además se haga todo ello con intención de suprimir las plazas del cuerpo docente que ocupaban esas personas. Es decir, que el objetivo final sea disminuir el número de profesores y profesoras en las aulas catalanas.

En definitiva, me cuesta comprender que se haga una apuesta por atacar de una tacada a la Seguridad Social, al sistema educativo y a la dignidad de quienes se nos pidió comprensión y sacrificio para, supuestamente, mantener un sistema de pensiones al que ahora se puede apuñalar por la espalda impunemente.

lunes, 18 de octubre de 2010

Preguntas retóricas

Más de una persona me preguntaba hace poco más de quince días si los piquetes eran una manera justa de exigir el derecho a la huelga por parte de los sindicatos en España. Evidentemente era una pregunta retórica cuya respuesta se reducía a un monosílabo seguido de un "pero" y todas las explicaciones que se ocurriesen sobre la marcha. Hoy, sin embargo, me veo capacitado para contestar a la gallega, utilizando otra pregunta: ¿Porqué en Francia se jubilan a los 60 años?

No espero respuesta, porque ya la sé. A dos días de que el senado francés decida aprobar o no la modificación de su sistema de pensiones, el gobierno de Sarkozy tiene delante un conflicto que deja en menos que chiste cualquiera de los incidentes que se dieron en España durante el 29-S. Pero además, en Francia, el 71% de la población apoya la reivindicación.

Mi idea no es ni defender ni criticar los métodos pero sí remarcar un hecho: aquí, después de criticar a los sindicatos primero por débiles y luego por brutos, en el mejor de los casos, podremos seguir jubilándonos a los 65. Allí, creyendo a pies juntillas en que la única batalla perdida de antemano es aquella que no se libra y en el peor de los casos, se jubilarán a los 62.

viernes, 11 de junio de 2010

Personas emprendedoras


Hoy una compañera y sin embargo amiga me lo ha puesto fácil. Lo que sigue no es mío y no sé si es cierto o no porque tengo tendencia a desconfiar de lo que corre por internet. Sea como sea, es una de aquellas historias que uno no sabe si le gustaría o no que fuese real porque queda a medio camino entre los Robin Hoods y los defraudadores de hacienda. Transcribo el mensaje tal como me llegó y dejo las conclusiones para quien lo lea:

"Cerca del Bristol Zoo en Inglaterra existe un parquing para 150 coches y 8 autocares. Durante 25 años los pagos por el parquing se le hacían a un simpático señor. Los precios eran 1,40€ para los turismos y 7,00€ para los autocares.

Un día, después de 25 años de buenos y leales servicios sin ausentismos, el pequeño señor no apareció a trabajar. La administración del zoológico llamó pues al Ayuntamiento y solicitó que les enviaran otro empleado. El Ayuntamiento hizo una rápida investigación y declaró que el parquing estaba a cargo del parque zoológico,a lo cual el Zoo respondió que dicho empleado era de la municipalidad.

El Ayuntamiento afirmó que se trataba de un error puesto que ese empleado nunca fue parte del personal y que nunca se le había pagado ningún salario.

Durante este tiempo en algún soleado lugar, en su bella villa, hay un hombre que, al parecer, inventó su propio dispositivo de pago del parquing y lo puso en marcha durante 25 años, cada día, para cobrar la tarifa de estacionamiento a los visitantes del Zoo.

Trabajando durante 25 años, 7 días a la semana, había reunido la nada despreciable suma de 560 € al día, casi 17.000 € al mes, lo que representó al cabo de los 25 años la suma de 7 MILLONES DE EUROS para su jubilación particular.

Y NADIE NI SIQUIERA SABÍA SU NOMBRE !!!"

viernes, 12 de marzo de 2010

El mundo según Corbacho


No es que le tenga especial aprecio o desprecio. Es simplemente que el hombre tiene una habilidad especial para decir cosas que me resultan interesantes. Por eso creo que el Sr. Corbacho va a tener el honor de ser el primero en poseer dos posts dedicados a él en este blog. Y es que esta semana, el tal Celestino ha propuesto a los trabajadores y las trabajadoras de este país que, para complementar su pensión de jubilación, se planteen suscribir un plan de pensiones privado.

Para mí este planteamiento no es nuevo. He tenido (de hecho aún tengo) el placer de ocupar alguna responsabilidad sindical en el ámbito de las administraciones públicas y, ya en tiempos del Sr. Aznar, cuando inventaron la posibilidad de destinar hasta un 0'5 % de la masa salarial del empleo público a planes de pensiones privados como única vía de incremento salarial, yo mantenía un discurso contrario a las corrientes oficialistas al defender que no debíamos caer en esa tentación.

La suscripción generalizada de planes de pensiones privados supondrá algún día la excusa perfecta para poder justificar la defunción de nuestro sistema público de pensiones. No será repentino, sinó que primero se reducirán las cuantías a percibir para no tener que alargar la edad de jubilación, luego se irán dejando de incluir beneficiarios y, cuando nos demos cuenta, el sistema de pensiones habrá quedado plenamente privatizado, tal y como acostumbra a hacer nuestra clase política con todo aquello que les resulta mínimamente complicado de gestionar.

Ya sé que mi planteamiento a más de una persona le resultará paranoide, pero tengo la ventaja de que si no resulta así nadie recordará que lo dije y, si acaba siendo cierto, yo podré postularme como profeta. En todo caso, acabe como acabe, si tuviese delante a nuestro querido ministro de trabajo le preguntaría qué cantidad de los menos de mil euros al mes que cobran deberían destinar a ese plan complementario las personas del sector de la limpieza que han estado durmiendo en la Plaza Sant Jaume, por ejemplo.

Quienes pueden permitírselo, señor Corbacho, ya disponen de planes de pensiones privados. Ustedes y sus antecesores han procurado que así fuese mediante importantes beneficios fiscales para ese tipo de productos. El problema es que todas aquellas personas que, especialmente ahora, centran sus esfuerzos en cumplir con su hipoteca y alimentar a la familia, tienen el objetivo puesto a un plazo mucho menor que el de su jubilación. Si de verdad cree que ese es el camino y este el momento, o usted o yo tenemos una visión muy distorsionada del mundo en que vivimos.

martes, 23 de febrero de 2010

¡ya lo tengo!


Me ha costado un poco. Desde que salió la noticia vengo diciendo a la gente que el tema de la jubilación a los 67 no puede ser verdad. Que si fuese cierta no se habría anunciado a bombo y platillo con grandes titulares en la prensa antes de someterla a debate. Pero advertía que, si han obrado así, es porque la propuesta encerraba alguna cosa en letra pequeña que debía pasar desapercibida.

Pues bien, después de ver un rato al señor Corbacho hablar en la comisión de seguimiento del pacto de Toledo me he iluminado y he visto que sólo tenía razón a medias. No es que la propuesta pretendiese servir de tapadera para colarnos por lo bajo algún recorte que pasaría inadvertido. Se trataba, simplemente, de enunciar el problema de manera tendenciosa.

Y es que la pregunta que han conseguido que se haga la gente es: ¿de verdad hay que retrasar la edad de jubilación? cuando en realidad el debate debería girar sobre ¿qué hay que hacer para garantizar la jubilación a los 65?

La diferencia parece sutil, pero si yo le digo a mi hijo que va a tener que dejar de ver la tele porque ahora somos dos personas y sólo hay una tele, igual me contesta que la verá sólo 5 minutos. Si le pregunto cómo podemos hacerlo para verla los dos, es muy probable que me diga que compre otra y él siga con el Bob Esponja.

Una vez más el gobierno ha sido más hábil planteándonos el problema para que nos lo comamos enterito que buscando soluciones para él. No sé si aplaudirles por su habilidad mediática o criticarlos por su inoperancia gestora, tendré que pensarlo.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Suma y sigue


Ayer leí que Dolores de Cospedal, secretaria general del Partido Popular, había hablado más de la cuenta.

Hasta ahora, en el ejercicio de lo que en este país se entiende por oposición(oponerse a todo lo que haga el gobierno), el PP se había limitado a responsabilizar al Sr. Rodríguez (no sé porqué le llaman Zapatero) de todos los males y a decir que dicha idea era un despropósito más en su desgobierno.

Sin embargo parece ser que la señora Cospedal, que en algún otro momento ya ha demostrado tener el frenillo un poco demasiado largo, comentó que retrasar la edad de jubilación no era admisible si no se acompañaba de una reforma del mercado laboral, porque los jóvenes, si no, no podrían acceder al trabajo.

No puedo más que llevarme las manos a la cabeza cada vez que intento analizar qué significa tal declaración viniendo de quien viene. Reforma del mercado laboral es el eufemismo más utilizado por la derecha de este país para decir abaratar el coste del despido. De tal manera, lo que se sugiere es que no nos jubilemos hasta los 67 y que, de paso, el despido sea más barato (o gratuito), porque libre ya lo es. Además debe ser así para que los viejos no ocupen los puestos de trabajo que deberían ocupar los jóvenes.

La conclusión acaba siendo fácil: Retrasamos la edad de jubilación a los 67 pero, como los pobres jóvenes tienen que trabajar, despedimos gratis a la gente a los 65 o antes, sin que tengan derecho a la jubilación. Así gastamos menos en pensiones, los jóvenes trabajan y los viejos... bueno, los viejos no son tan viejos porque como la esperanza de vida se alarga...

viernes, 29 de enero de 2010

¡Trabajaré más!


Es la frase que más se me quedó de la revelión en la granja de George Orwell. La repetía el burro de la historia cada vez que se les cruzaba cualquier adversidad y supongo que es la que se espera que entonemos ahora que las vacas flacas campan por doquier.

Debe ser por eso, por trabajar más, por lo que el gobierno propone retrasar la edad de jubilación hasta los 67 años o, lo que es lo mismo, hacernos trabajar más tiempo. Supongo que es algo especialmente fácil de dictar desde una silla que te garantiza un sueldo vitalicio tras cuatro años de servicios prestados.

No sé si esta maravillosa idea se la acaban de ingeniar ahora o, simplemente, han considerado oportuno anunciarla en este momento porque tal vez la gente esté dispuesta a echarle la mitad de la culpa de los males de la economía a los pensionistas ya que, desde hace algún tiempo, ya se ha decidido que la otra mitad es de los funcionarios, motivo por el que también anuncian que hay que reducir su número.

Parece ser que la idea es que han calculado que si extrapolamos nuestro crecimiento demogràfico a una porrada de años vista, tendremos más pensionistas que personas en activo y, como para actuar sobre la natalidad hay que pensar y planificar y la inmigración la hemos descartado por no empadronarlos, que da trabajo, sólo nos cabe mantener en activo a la gente más años. Que digo yo que si los mantenemos hasta los 94 seguramente resolvemos el problema.

Sin ser economista ni político de élite considero que seguramente existen otras medidas más ingeniosas para garantizar la sostenibilidad del sistema público de pensiones, algunas de las cuales se me ocurren hasta a mí. Pero en todo caso la reflexión que propongo es si vamos a ser tan burros como para quedarnos de brazos cruzados y aceptar que los derechos que conquistaron nuestros padres se pueden tirar por la borda con la primera crisis que pase como excusa.

Para quienes después de pensarlo lleguen a la conclusión de que hay que ser responsables y trabajar más desbelaré, por si no lo recuerdan o no lo han leído, cual fue el final del burro de la revelión en la granja: a la primera que no pudo trabajar más fue vendido a una fábrica de pegamento para su sacrificio. ¿trabajaremos más?
Free counter and web stats