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lunes, 11 de abril de 2011

¿A quién multarán en Francia?

Desde hoy está prohibido llevar velo integral en los espacios públicos franceses, incluida la calle. Su uso puede llegar a ser multado con 150 €. La verdad es que no he seguido demasiado el debate y, por lo tanto, no tengo mucha idea de lo que se han ideado para justificar la medida pero, en todo caso, lo que yo me pregunto es quién va a ser susceptible de recibir la sanción.

Si la idea es impedir una práctica que discrimina a la mujer, seria un grave error multarla a las mujeres que a las que se le ha impuesto su uso, puesto que eso las convertiría en víctimas por partida doble. Quienes deberían ser sancionados, y no serían suficiente el importe, serían los hombres que las obliguen a llevarlo.

Si se pretende disuadir a aquellas mujeres que han decidido libremente su uso, se estaría actuando contra la libertad de las mujeres. Habrá quien discutirá si es posible que alguien decida libremente hacer tal cosa, pero a mí no me sorprendería que hubiese quien sí, dado que existe gente de otras confesiones que se autolesiona como penitencia para ser mejor ante la divinidad de turno.

Si el problema es que el burka o el niqab impiden la identificación de las personas, me parece que una sanción económica resulta ridícula. Las amenazas contra la seguridad deben ser tratadas desde un ámbito penal y, si alguien cree que el velo se puede usar para atentar contra la gente desde el anonimato, quien vaya ataviado con uno debería sufrir un arresto hasta que se desprendiese de él.

De lo que estoy convencido es de que no se trata de una medida de discriminación religiosa porque Francia es, sin duda, un democrático y adelantado país europeo en el que nadie se plantearía sancionar a nadie por razones ideológicas.

lunes, 18 de octubre de 2010

Preguntas retóricas

Más de una persona me preguntaba hace poco más de quince días si los piquetes eran una manera justa de exigir el derecho a la huelga por parte de los sindicatos en España. Evidentemente era una pregunta retórica cuya respuesta se reducía a un monosílabo seguido de un "pero" y todas las explicaciones que se ocurriesen sobre la marcha. Hoy, sin embargo, me veo capacitado para contestar a la gallega, utilizando otra pregunta: ¿Porqué en Francia se jubilan a los 60 años?

No espero respuesta, porque ya la sé. A dos días de que el senado francés decida aprobar o no la modificación de su sistema de pensiones, el gobierno de Sarkozy tiene delante un conflicto que deja en menos que chiste cualquiera de los incidentes que se dieron en España durante el 29-S. Pero además, en Francia, el 71% de la población apoya la reivindicación.

Mi idea no es ni defender ni criticar los métodos pero sí remarcar un hecho: aquí, después de criticar a los sindicatos primero por débiles y luego por brutos, en el mejor de los casos, podremos seguir jubilándonos a los 65. Allí, creyendo a pies juntillas en que la única batalla perdida de antemano es aquella que no se libra y en el peor de los casos, se jubilarán a los 62.

domingo, 29 de agosto de 2010

Prioridades informativas


Quince días de vacaciones son más que suficientes para quedar totalmente desconectado de lo que pasa en el mundo de uno. Especialmente si los quince días los pasas perdido en un bucólico valle francés al que no ha llegado la TDT (allí llamada TNT) y sólo se sintonizan las televisiones públicas del país vecino.

Tengo que decir que como parte de mi objetivo era ese, el de desconectar, no he seguido con mucha atención los noticiarios ni televisados ni radiados pero mientras me enteré, por ejemplo, de que habían muerto dos soldados franceses en Afganistán, no tuve ninguna noticia de la liberación de Albert Vilalta y Roque Pascual tras los nueve meses de secuestro por Al Qaeda.

Seguramente no me enteré porque no coincidí con el noticiario adecuado pero, de no ser así, no quisiera pensar que la falta de prioridad informativa por parte de los medios públicos franceses tenga que ver con que sus rehenes, por desgracia, no han tenido la misma suerte hasta el momento (se dice que Francia no paga por ellos). Me gustaría creer que simplemente se trata de un criterio meramente periodístico que considere que, tratándose de españoles, no es noticiable en Francia.

sábado, 13 de febrero de 2010

Patriotismo francés


Sarkozy y compañía han decidio poner a examen el sentido patrio de sus conciudadanos pues tienen la sensación de que aquello que para los muchos francófobos de este lado de los Pirineos constituía chovinismo, ha ido disminuyendo en los últimos tiempos.

La verdad es que yo no me cuento entre los detractores de los gabachos, más bien al contrario. Por diversos motivos he tenido múltiples y variadas experiencias de contacto con nuestros vecinos del norte y normalmente me he llevado siempre la impresión de que tenemos mucho que aprender aquí abajo.

Entre las cosas que me gustaría que supiésemos imitar está, seguramente, ese patriotismo que ahora preocupa a su gobierno. Me estoy refiriendo constantemente, y no por error o sinonimia, a su patriotismo que no a su nacionalismo porque de lo segundo, aquí, estamos sobrados. No sé si el diccionario define de manera diferente los dos términos pero, en todo caso, yo los uso diferente.

Patriota, de patria, tiene su origen etimiológico en la palabra indoeuropea patres, al igual que lo hace padre. Por lo tanto un patriota es el que reconoce a un padre y a sus compatriotas, por lo tanto, como hermanos aunque algunos puedan ser adoptados o de madre diferente. Yo, a mi padre, le puedo ver todos los defectos que tenga, pero lo acepto y lo quiero porque es mi padre, sólo por eso y lo defenderé ante quien haga falta pero no pretenderé demostrar que sea mejor ni peor que nadie, simplemente es mi padre.

El nacionalismo, sin embargo, es para mí la defensa de una identidad que necesariamente tiene que diferenciarse de otras, porque esa es su razón de ser, la búsqueda de una sustantividad y una autonomía propias. Pero claro, no tiene sentido diferenciarme de alguien que es igual o mejor que yo y, por tanto, el nacionalismo acaba basándose en demostrase mejor que el otro y excluyéndolo.

Yo puedo ser patriota manresano, catalán, español, europeo y mundial a la vez, pero no nacionalista de todo ello simultáneamente. En Francia, si mucho no me han engañado, la gente es perfectamente capaz de sentirse bretona, normanda, alsaciana, provenzal o catalana o vasca y, simultáneamente, francesa y, sobretodo, orgullosa de la ciudad de la luz.

Seguramente tenga que ver mucho en esa diferencia que ellos, en lugar de golpes de estado, protagonizaron una revolución en la que los únicos vencidos, la monarquía, no vivió para pedir revancha. También que, en lugar de una guerra civil, vivieron dos guerras mundiales en las que todos tuvieron un enemigo común que era otro y no ellos mismos.

La duda para mí es, si mi razonamiento hasta aquí fuese correcto, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿se sienten unidos porque no se han peleado nunca o no se han peleado nunca porque se sienten unidos?

Francia, como cualquier otro estado grande (de hecho más que el nuestro) ha nacido también de la unión de reinos, la anexión de tierras y la conquista de condados, pero han conseguido generar un orgullo colectivo y no un enfrentamiento continuado entre comunidades. No sé si ahora está en crisis, pero con ella o sin ella, ojalá y una parte del patriotismo francés se nos contagiase y consiguiésemos todos y todas compartir el orgullo de ser algo, aunque fuese ciudadanos de un mundo sin himno ni bandera.
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