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martes, 9 de noviembre de 2010

xenofobia electoralista

Un numeroso grupo de entidades civiles catalanas ha pedido en un manifiesto al Parlament que actúe contra los discursos xenófobos que prevén que algunos partidos políticos esgriman como argumento electoralista de cara a las autonómicas del 28 de noviembre. No me cabe duda que lo hacen con la mejor de las intenciones, pero creo que se equivocan.

Pedirle a los partidos que no usen una de las armas más efectivas que tienen (para algunos la única) simplemente porque no es ética, vendría a ser como pedirle a un camello que no venda droga porque es inmoral. Si alguien pretendiese erradicar el tráfico de drogas por esa vía, estaría tan condenado al fracaso como lo están dichas entidades en su pretensión.

Para controlar las drogas hay que perseguir y encarcelar a quienes trafican con ellas y educar a la ciudadanía para que entienda que su consumo no aporta nada positivo. Con el racismo y la xenofobia hay que actuar, más o menos, de la misma manera.

Por un lado, me cuesta entender que tengamos una ley de partidos que permita ilegalizar algunos por el hecho de no condenar el terrorismo y que, en cambio, permita que otros se constituyan con la apología del odio hacia los diferentes como único argumento. Quizá alguna que otra "plataforma ciudadana" merecería ser ilegalizada.

Por otro, lo que las entidades deberían exigir y en lo que deberían corresponsabilizarse sería en un trabajo a más largo plazo que permitiese que la relación ciudadana con la inmigración fuese tan asumida por la población que dejase de tener un rédito electoral su utilización demagógica. De hecho, estoy convencido de que no soy el único que puede llegar a agradecer que alguna formaciones manifiesten su punto de vista al respecto para poder acabar de tener argumentos para no votarlas.

En definitiva, dudo mucho que ni el Parlament de Catalunya consiga eliminar los discursos xenófobos más refinados si no conseguimos entre todo el mundo crear la conciencia de que ese no es un camino que nos lleve a nada positivo. Los partidos son un reflejo de nuestra sociedad, pretender que cambien ellos sin que cambiemos nosotros es como pedirle peras al olmo.

jueves, 29 de abril de 2010

Gitaneo en Badalona


La etnia gitana es ya tan nuestra que hasta la Real Academia de la Lengua Española le ha dedicado un verbo: gitanear. Lo define, en segunda acepción, como tratar de engañar en las compras y ventas.

En Badalona el Sr. Xavier García Albiol, concejal y candidato a alcalde por el Partido Popular, declara abiertamente, con la finalidad de "abordar los problemas de frente", que en su ciudad se han instalado gitanos rumanos con la intención de delinquir. Lo declara y lo plasma en un folleto electoral.

Al día siguiente Alicia Sánchez Camacho, que estaba repartiendo el folleto en cuestión, parece desentenderse de él, lo achaca al partido en Badalona pero, aunque pide disculpas si alguien se ha sentido ofendido, no emprende ninguna acción contra García Albiol.

Yo no sé qué porcentaje de culpa de la inseguridad que pueda existir en Badalona corresponde al colectivo gitano de origen rumano. Sí que me hago una idea de qué porcentaje de culpa tiene el PP de que exista una percepción sobredimensionada de esa inseguridad y, especialmente, de que se señale como culpable a dicho colectivo.

Lo más triste e irónico del tema es que todo ello sea con el único objetivo de engañar a una población para obtener, al menor precio posible, una cantidad más o menos considerable de votos. Vaya, que en gran medida, lo que el señor García Albiol hace en Badalona podría tener fácilmente un nombre: gitanear.

jueves, 22 de abril de 2010

Una excusa interesante


Debe ser que no soy muy observador, pero me lo tuvieron que decir varias veces para que reparase en ello y aún así, hasta que no me lo propuse no los vi. Me refiero a unos carteles escritos en formato de blanco sobre fondo negro y con grafía árabe exclusivamente que se han colgado en carteleras públicas de Manresa.

Parece ser que hay muchas otras personas en mi ciudad más observadoras que yo a las que les ha faltado tiempo para pedir explicaciones al ayuntamiento, quejarse formalmente o incluso tapar con pintura los mencionados carteles porque, por lo visto, es lamentable que se permita escribir unos mensajes que sólo pueden leer los "moros".

Al final, el periódico local Regió 7 (a quien pertenece la foto que ilustra este post) aclaró en un reportaje del pasado sábado que no se trataba de una campaña informativa o publicitaria, sinó que formaba parte de un proyecto cultural que debe tener segunda parte. En el mismo artículo, los autores comentaban que no querían provocar y que les había sorprendido la reacción, pero que no pensaban revelar cuál era la traducción de los textos y que, quien quisiese saber lo que pone, se lo pregunte a algún vecino magrebí, que seguro que le ayudará.

La verdad es que yo lo he hecho, pero no voy a dar la respuesta. Creo que la idea, culturalmente valorable o no, debería ser una excusa para que la gente descubriese que esos vecinos que nos parecen tan raros no lo son tanto y que, posiblemente, hasta agradezcan tener la ocasión de hacer algo por lo que les debamos dar las gracias. Visto así tal vez no sea tan mala idea, ¿no?

miércoles, 10 de marzo de 2010

¿Conflicto cultural?


Interesante, sin duda, el programa de el follonero del domingo pasado. A su manera desenfadada y haciéndose el tonto, consigue poner en evidencia a las dos partes en litigio de esta especie de guerra de reconquista a la que parece que hay quien tienen interés en reducir a la convivencia entre la inmigración musulmana y los teóricamente cristianos de aquí.

Se podrían sacar conclusiones múltiples después de ver a un imán que no es capaz de condenar explícitamente a Bin Laden y a un político que es felicitado por la calle por su discurso chenófobo, aunque la primera que quiero dejar clara para quien pueda leer esto desde fuera de Catalunya es que, aunque el debate existe, la liga de fútbol ocupa más espacio en las tertulias de café. Creo que no miento si digo que ninguno de los personajes que salen en el programa podría considerarse el modelo del catalán medio, aunque ninguno de ellos sea ficticio.

Aún así, tengo que reconocer que algunos correos que recibo cada vez con más frecuencia (no sé si porque me quieren provocar o porque disimulo muy bien mis principios y creencias) y algún que otro grupo de Facebook que busca millones de españoles contra un supuesto partido islamista, empiezan a hacerme temer que la radicalidad se pueda estar instaurando en este lado del charco y, como la radicalidad sólo puede generar radicalidad, no puedo menos que preocuparme.

Por suerte, entre medio de los dos, el follonero entrevista a una profesora musulmana de la Universidad de Valencia que, a parte de defender que ella usa el velo por decisión propia dice al menos tres cosas interesantes.

La primera es que las religiones no son machistas, sinó que vivimos en un mundo machista y que son algunos hombres quienes, independientemente de su religión, son machistas. Interesante reflexión que seguramente las cifras de víctimas de violencia machista corroborarían si estudiamos el origen de los agresores.

La segunda es que Al Qaeda ha hecho mucho daño tambén al Islam y que, de hecho, lo había hecho en países islámicos antes de hacerlo en occidente aunque eso no hubiese sido noticiable aquí. Otra reflexión interesante que nos refresca la memoria respecto al origen del movimiento Talibán.

La tercera es que nuestras civilizaciones están en un proceso que debe conducirlas a un nivel superior, pero que en ese proceso el Islam está en el año 1400 (y algo más, creo) y que, en consecuencia, necesita tiempo para evolucionar. Esta última, que podría ser la más arrojadiza contra la cultura islámica, me ha hecho pensar en cómo estábamos hace 700 años y, si no me equivoco, no era una situación tan diferente, excepto que entonces los "cultos" y los "ricos" no eran los mismos que ahora.

Y, ¿cuás sería mi conclusión? Pues que, visto que la única persona que fue capaz de decir cosas que activaron más mi cerebro que mi estómafo fue una profesora universitaria, debe ser que no existe un conflicto cultural, sinó un conflicto originado en la incultura.
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