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jueves, 3 de marzo de 2011

Me C(i)Uesta comprender

Me alegro por las 2000 personas que antes de mi próximo cumpleaños habrán conseguido jubilarse a los 60 años con incentivo incluido, aunque no lo entiendo.

Me cuesta comprender que quienes defendían hace cuatro días que había que alargar la edad media de jubilación real en España hasta los 65 años, ahora apuesten por anticipar la del personal a su servicio.

Me cuesta comprender que eso se entienda como un ahorro para los presupuestos públicos sólo porque una parte de lo que percibirán esas personas deje de salir del presupuesto de la Generalitat para imputarse al de la Seguridad Social a la que, además, no aportarán nada.

Y me cuesta comprender que además se haga todo ello con intención de suprimir las plazas del cuerpo docente que ocupaban esas personas. Es decir, que el objetivo final sea disminuir el número de profesores y profesoras en las aulas catalanas.

En definitiva, me cuesta comprender que se haga una apuesta por atacar de una tacada a la Seguridad Social, al sistema educativo y a la dignidad de quienes se nos pidió comprensión y sacrificio para, supuestamente, mantener un sistema de pensiones al que ahora se puede apuñalar por la espalda impunemente.

lunes, 31 de enero de 2011

Prefiero un mal acuerdo a un decreto peor

No creo equivocarme mucho si digo que quienes vamos a valorar positivamente el acuerdo alcanzado sobre la modificación del sistema de pensiones perteneceremos, al menos, a uno de estos dos grupos: los que sabemos lo que es negociar bajo una espada de Damocles y los que se han creído la necesidad imperiosa de retrasar la edad de jubilación.

La gente del primer grupo tenemos claro que, cuando quien tiene la sartén por el mango tiene decidido hacer algo,  o aprovechas el margen de maniobra que te permitan las circunstancias o acabarás pasando por un tubito muy estrecho. Ahí creo que los sindicatos han sido altamente habilidosos para, a pesar de un apoyo popular limitado (por más farol de huelga general) y una coyuntura económica y geopolítica adversa, convertir una imposición inicial (el retraso de la edad de jubilación) en una casuística que se dará en determinadas condiciones. Eso sí, obviamente con otras concesiones (como el tiempo de cómputo para el cálculo del importe).

Respecto al segundo grupo hablo en tercera persona porque yo sigo sin tener muy claro que lo de la necesidad exista más allá de la exigencia de unos mercados a los que les vendrá muy bien que la gente suscriba planes privados de pensiones, de manera que puedan disponer y hacer negocio con los ahorros particulares de la gente durante decenios continuados. Si un año con un paro del veinte por ciento, pagando subsidios a quienes agotan la prestación por desempleo y repartiendo aún cheques bebé se ha cerrado el balance de la seguridad social con superhábit, la afirmación de que en veinte años el sistema será deficitario tendrían que explicármela despacito.

Aún así quedará un grupo difícil de calcular pero nada despreciable en número de personas que seguirán afirmando que los sindicatos son unos vendidos y que le han hecho el trabajo sucio al tal Zapatero, que es su amigo. Yo no estoy entre ellos, aunque sí me ha sorprendido una de las novedades incluidas en el acuerdo, si realmente lo está como se explica.

Me cuesta entender que con tanto tiempo luchando por conseguir que las mujeres pudiesen incorporarse al mercado laboral en igualdad de condiciones, de hablar de conciliación de vida laboral, familiar y personal para garantiza la compatibilidad del trabajo remunerado con la paternidad y la maternidad, así como de dedicar esfuerzos a hacernos entender a los hombres que lo de las criaturas y las casas no son una cuestión de si nos colgaban o no unos pinganillos entre las piernas, resulta que parece que se premiará a las mujeres que decidan interrumpir su carrera profesional durante dos años para cuidar bebés.

Seguramente yo he entendido mal o la medida o todo lo que creía tener claro respecto a esas cosas de la igualdad, pero me suena a algo negociado entre hombres convencidos de estar haciéndole un gran favor a unas mujeres cuando, en realidad, lo que pasará es que no generará ningún remordimiento de conciencia al empresariado enviarlas a casa durante dos añitos para cuidar de la prole bajo la excusa de que, al fin y al cabo, para eso les dio Dios la virtud de parir. Todo un avance en la lucha por la igualdad, sin duda.

lunes, 18 de octubre de 2010

Preguntas retóricas

Más de una persona me preguntaba hace poco más de quince días si los piquetes eran una manera justa de exigir el derecho a la huelga por parte de los sindicatos en España. Evidentemente era una pregunta retórica cuya respuesta se reducía a un monosílabo seguido de un "pero" y todas las explicaciones que se ocurriesen sobre la marcha. Hoy, sin embargo, me veo capacitado para contestar a la gallega, utilizando otra pregunta: ¿Porqué en Francia se jubilan a los 60 años?

No espero respuesta, porque ya la sé. A dos días de que el senado francés decida aprobar o no la modificación de su sistema de pensiones, el gobierno de Sarkozy tiene delante un conflicto que deja en menos que chiste cualquiera de los incidentes que se dieron en España durante el 29-S. Pero además, en Francia, el 71% de la población apoya la reivindicación.

Mi idea no es ni defender ni criticar los métodos pero sí remarcar un hecho: aquí, después de criticar a los sindicatos primero por débiles y luego por brutos, en el mejor de los casos, podremos seguir jubilándonos a los 65. Allí, creyendo a pies juntillas en que la única batalla perdida de antemano es aquella que no se libra y en el peor de los casos, se jubilarán a los 62.

viernes, 11 de junio de 2010

Personas emprendedoras


Hoy una compañera y sin embargo amiga me lo ha puesto fácil. Lo que sigue no es mío y no sé si es cierto o no porque tengo tendencia a desconfiar de lo que corre por internet. Sea como sea, es una de aquellas historias que uno no sabe si le gustaría o no que fuese real porque queda a medio camino entre los Robin Hoods y los defraudadores de hacienda. Transcribo el mensaje tal como me llegó y dejo las conclusiones para quien lo lea:

"Cerca del Bristol Zoo en Inglaterra existe un parquing para 150 coches y 8 autocares. Durante 25 años los pagos por el parquing se le hacían a un simpático señor. Los precios eran 1,40€ para los turismos y 7,00€ para los autocares.

Un día, después de 25 años de buenos y leales servicios sin ausentismos, el pequeño señor no apareció a trabajar. La administración del zoológico llamó pues al Ayuntamiento y solicitó que les enviaran otro empleado. El Ayuntamiento hizo una rápida investigación y declaró que el parquing estaba a cargo del parque zoológico,a lo cual el Zoo respondió que dicho empleado era de la municipalidad.

El Ayuntamiento afirmó que se trataba de un error puesto que ese empleado nunca fue parte del personal y que nunca se le había pagado ningún salario.

Durante este tiempo en algún soleado lugar, en su bella villa, hay un hombre que, al parecer, inventó su propio dispositivo de pago del parquing y lo puso en marcha durante 25 años, cada día, para cobrar la tarifa de estacionamiento a los visitantes del Zoo.

Trabajando durante 25 años, 7 días a la semana, había reunido la nada despreciable suma de 560 € al día, casi 17.000 € al mes, lo que representó al cabo de los 25 años la suma de 7 MILLONES DE EUROS para su jubilación particular.

Y NADIE NI SIQUIERA SABÍA SU NOMBRE !!!"

viernes, 12 de marzo de 2010

El mundo según Corbacho


No es que le tenga especial aprecio o desprecio. Es simplemente que el hombre tiene una habilidad especial para decir cosas que me resultan interesantes. Por eso creo que el Sr. Corbacho va a tener el honor de ser el primero en poseer dos posts dedicados a él en este blog. Y es que esta semana, el tal Celestino ha propuesto a los trabajadores y las trabajadoras de este país que, para complementar su pensión de jubilación, se planteen suscribir un plan de pensiones privado.

Para mí este planteamiento no es nuevo. He tenido (de hecho aún tengo) el placer de ocupar alguna responsabilidad sindical en el ámbito de las administraciones públicas y, ya en tiempos del Sr. Aznar, cuando inventaron la posibilidad de destinar hasta un 0'5 % de la masa salarial del empleo público a planes de pensiones privados como única vía de incremento salarial, yo mantenía un discurso contrario a las corrientes oficialistas al defender que no debíamos caer en esa tentación.

La suscripción generalizada de planes de pensiones privados supondrá algún día la excusa perfecta para poder justificar la defunción de nuestro sistema público de pensiones. No será repentino, sinó que primero se reducirán las cuantías a percibir para no tener que alargar la edad de jubilación, luego se irán dejando de incluir beneficiarios y, cuando nos demos cuenta, el sistema de pensiones habrá quedado plenamente privatizado, tal y como acostumbra a hacer nuestra clase política con todo aquello que les resulta mínimamente complicado de gestionar.

Ya sé que mi planteamiento a más de una persona le resultará paranoide, pero tengo la ventaja de que si no resulta así nadie recordará que lo dije y, si acaba siendo cierto, yo podré postularme como profeta. En todo caso, acabe como acabe, si tuviese delante a nuestro querido ministro de trabajo le preguntaría qué cantidad de los menos de mil euros al mes que cobran deberían destinar a ese plan complementario las personas del sector de la limpieza que han estado durmiendo en la Plaza Sant Jaume, por ejemplo.

Quienes pueden permitírselo, señor Corbacho, ya disponen de planes de pensiones privados. Ustedes y sus antecesores han procurado que así fuese mediante importantes beneficios fiscales para ese tipo de productos. El problema es que todas aquellas personas que, especialmente ahora, centran sus esfuerzos en cumplir con su hipoteca y alimentar a la familia, tienen el objetivo puesto a un plazo mucho menor que el de su jubilación. Si de verdad cree que ese es el camino y este el momento, o usted o yo tenemos una visión muy distorsionada del mundo en que vivimos.
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