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jueves, 22 de septiembre de 2011

El atajo palestino

Seguramente Obama tiene razón: la paz no tiene atajos. Un conflicto de más de sesenta años no se soluciona de la noche a la mañana con una votación en un plenario de las Naciones Unidas. De hecho, ni siquiera creo que nadie pueda garantizar que el reconocimiento de Palestina como estado independiente suponga el fin de la violencia con Israel pero, sin embargo, no creo que sea tan mala idea concederla.

Me enseñaron hace mucho tiempo que dos no se pelean si uno no quiere. En ese sentido, desde Palestina han demostrado poco interés en rebajar las tensiones con Israel y, seguramente, alguna que otra organización que perdería su razón de ser si cesasen las hostilidades se ha cuidado meticulosamente de que se desaprovechase cualquier ocasión de solución.

Por su lado, Israel juega con ventaja. Allí si se proclamaron estado independiente y la ONU los reconoció y a partir de ahí, lanzar piedras por parte de unos se convirtió en terrorismo mientras los otros podían campar con los tanques por las tierras ajenas en nombre de la seguridad nacional.

Por su parte, las Naciones Unidas no ha tenido nunca la conciencia tranquila por la incapacidad de dar salida a un conflicto en cuya génesis tuvo su parte de responsabilidad. Sin embargo, durante muchos años ha jugado un papel altamente hipócrita al permitir que Israel se convirtiese en el estado que más resoluciones del órgano internacional ha incumplido sin que ello le comportase la más mínima consecuencia.

No sé si Mahmud Abbas espera realmente el reconocimiento que solicitará mañana. Tengo mis dudas de que sea tan ingenuo como para esperar que EEUU, por más Obama que los presida, se enfrente tan descaradamente al estado judío. Sin embargo, ha conseguido que la presidencia de todos los países miembros de la organización se sientan lo suficientemente incómodos como para tener que implicarse activamente en un proceso que ya no podrá alargarse indefinidamente.

El reconocimiento de Palestina como estado, insisto, no garantiza el fin de las hostilidades pero posiblemente sería un paso importante hacia él. La independencia dejaría sin argumentos a las organizaciones más beligerantes del lado musulmán y reduciría la posición de fuerza con la que cuenta Israel como estado soberano frente a un "no acabo de entender qué".

No deben existir atajos para la paz, pero tal vez sí que alguien haya encontrado un acelerador en un proceso que cuesta bastante de entender desde aquí.

miércoles, 9 de junio de 2010

Mariconadas las justas


Mientras la ONU pasa el rato en estériles discusiones sobre la piratería terrorista de estado de Israel gracias al derecho de veto de determinados estados, otros colectivos tienen las cosas más claras.

En Madrid el colectivo de gays y lesbianas ha decidido hacer uso de otro derecho de veto para que una carroza patrocinada por el ayuntamiento de Tel Aviv no participe en el desfile del orgullo gay.

Alguien podría alegar que no es justo hacer pagar a los y las homosexuales israelíes los pecados de su gobierno, pero es que resulta que el patrocinio pretendía promocionar la capital hebrea como destino turístico y su consistorio ha sido incapaz de condenar la violación de los derechos humanos cometida por el gobierno de su nación.

Si alguien tenía la más mínima duda, la marcha del próximo 3 de julio podrá hacer honor a su nombre y pasear con orgullo por las calles de Madrid dando una lección de compromiso con los derechos humanos del que los principales gobiernos mundiales no pueden presumir.

martes, 1 de junio de 2010

La complicidad silenciosa


Cuando un país tiene aislado por tierra, mar y aire a todo un pueblo, no puede sorprendernos que se atreva a abordar barcos en aguas internacionales y a matar a parte de su tripulación y, si la comunidad internacional tolera lo primero y permite que Israel se limpie el culo a diario con las resoluciones que dicta la ONU, tampoco es de extrañar que sea incapaz de acordar cualquier tipo de medida para sancionar eso.

Dicen los hebreos que los barcos de cooperantes que asaltaron brutalmente ayer transportaban armas de destrucción masiva. Poco imaginativos, ellos, a la hora de buscar excusas para justificar crímenes. Me resulta curioso que una tripulación pertrechada de tales instrumentos se defendiese con palos pero claro, de los integristas islámicos se puede esperar cualquier cosa.

Sea como sea, lo que hace Israel, en otros sitios, ha merecido tormentas del desierto, bloqueos internacionales e incluso leyes americanas prohibiendo el comercio con ellos. Israel viola el derecho internacional y los derechos humanos, pero no lo hace solo, el resto de países manifiestan con su silencio una sibilina complicidad que les resta, a mi juicio, credibilidad y autoridad moral para juzgar cualquiera de las atrocidades que acontecen a diario en el resto del mundo.
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